Capítulo 121: Me llevo a mi hija.
Juan Andrés con el cerebro hecho un caos, dejó caer su cuerpo en una de las escaleras, se sentó confundido. La niña lo imitó y se acomodó junto a él, su pequeña manita rozó los dedos del hombre, y Andrés sintió un cálido estremecimiento, percibió una sensación de paz, giró su rostro y se enfocó en la azulada mirada de la chiquilla, suspiró profundo.
La niña le colocó en la mano un pedazo de su galleta, Juan Andrés la observó con ternura, conmovido con su gesto de generosidad.
—¿Cómo te llamas