—Entremos al coche, ahí podremos hablar tranquilos sin interrupciones —le dijo Alexander y Roger accedió.
—¿Por qué aquí?
Alexander lo miró como si la respuesta fuera lógica.
—Cuando tu esposa llegó a la casa se marchó a hablar con Diana, después de eso mi mujer me dijo que estaba casi segura de que ibas a estropearlo de nuevo. Aposté con ella que no sería así porque me tenías a mí para ayudarte… Ella se echó a reír. —Alexander lo miraba casi implorando—. Así que si lo has estropeado, vamos a s