Alexander y Roger sacaron del local a Anderson, su idea de exponerlo y las dotes artísticas de Alexander para posar con el torso desnudo y el rostro cubierto junto al viejo, había logrado más que la idea de usar los látigos.
Sabían que la policía lo había seguido porque siempre tenían a alguien vigilándolo.
En cuanto lo localizaron, Roger le tocó la ventana del auto a los policías que lo miraban con un poco de aprensión.
Se quitó la barba, mostró su rostro y le dijo:
—Está dispuesto a colaborar