Oliver que no pasó por alto las reacciones de Liliana, se sentía como un pedazo de carne. No supo en qué condenado momento sus pensamientos se habían desviado tanto.
Miró a Héctor que parecía estar a punto de golpearlo y se sintió como si fuera el guardián de dos niños pequeños.
—Creo que…
Estaba por comenzar a explicar, pero un asunto lo hizo casi estremecerse. En un segundo se acercó a Liliana y la tomó de los hombros con nerviosismo.
—Liliana… ¿Tú…? ¿Recuerdas algo?
Bianca se quedó sin