«Todo esto fue culpa mía...»
«Si yo hubiera aceptado a Héctor, esto...»
«¿Mis hijos... ¿Están bien...?
«Ya no podría soportar pasar por esto de nuevo...»
Miles de vocecillas rodeaban el vacío, la oscuridad era tan intensa, que, salvo por las voces, no creería que se encontraba en otro lugar.
—¿Quién eres...? ¿Viniste a ayudarme...?
Bianca tragó y con mucho miedo e incomodidad trato de ver a sus alrededores. Pero obviamente, no se podía ver nada. Caminó sin rumbo un largo e indefinido tiempo, ha