Oliver en ese momento regreso a los días en los que solo se dedicaba al trabajo, su mirada se tornó fría e intimidante, al punto de congelar hasta a su propia madre. Ella no sabía a ciencia cierta de todo lo que hablaban ambos, pero al haber visto a Oliver de esa manera se sorprendió y asusto, tanto, que recordó las palabras de Barbara.
Ahora no sabría que decirle o como proceder con ese desastre.
—Madre, no quiero ser irrespetuoso, entrare de cualquier manera, así que, por favor, muévete.
—¡No