Las feromonas se dispararon en un segundo y Armando casi salió corriendo del lugar.
—¡Doctor!
Grito Liliana en busca de ayuda.
—¡Lo siento señora! ¡Tengo cosas muy importantes de qué ocuparme!
«¿Desde cuándo me habla de usted de nuevo?»
Mientras tanto, Héctor se acercó a ella, pero a diferencia de las ocasiones anteriores, era como si hubieran vuelto al primer día. Su cuerpo comenzó a calentarse y a cosquillear.
Fue un instante, pero ya estaba completamente empapada y jadeando de deseo. La habi