Al borde de un infarto, así llegó Alessa al lado de Luka, que miraba a Mike como si quisiera arrancarle la cabeza con los dientes para luego escupirla en un basurero.
—¡Luka, qué bueno verte! —Ella se le colgó del cuello como si estuvieran en alta mar y Luka fuera lo único de lo que agarrarse para no hundirse.
—Sube al auto —ordenó él, apartándose.
No la miraba y tal vez eso fuera mejor, Alessa no deseaba ver que también quería arrancarle la cabeza a ella.
—No hice nada malo.
—No vamos a discut