Tras desayunar con Luka y quedarse sola, a eso de las nueve de la mañana, Alessa tuvo su primera inclinación a buscar porno. Y por razones obvias no pudo.
En las labores domésticas intentó enfocar su atención. Mientras sacudía un estante con un plumero, recordaba todos los videos que había visto de jefes con sus sirvientas, en escritorios, sillones, alfombras, cocinas y cada parte de una casa. No pudo seguir ni en la casa. Se fue al jardín.
Esperaba que no se asomara su vecino sexy.
Una camion