Mora y Darrel llegaron a casa.
—Estoy preocupada por Alma —dijo Mora, su voz temblando ligeramente, pero intentó mantener la calma. Su mente seguía atrapada en los eventos del día—. ¿Quién era ese hombre? ¿Cómo pudo casarse por despecho?
—Ella va a estar bien —respondió—. Creo que Salvador es un buen hombre. Y, además, no es la primera boda por venganza que termina bien, ¿Verdad?
Mora soltó una risa amarga, sabiendo que las palabras de Darrel pretendían consolarla.
—Lástima que las bodas obligad