En el coche
Dylan sostenía la mano de Marella mientras sus miradas se cruzaban, como si cada uno intentara leer los secretos escondidos en el otro.
—¿Estás lista para nuestra boda? —preguntó, y su tono parecía una mezcla de seguridad y urgencia, como si supiera que al pronunciar esas palabras rompía alguna barrera entre ellos.
Marella sintió un escalofrío recorrerle el cuerpo. La pregunta de Dylan, aunque directa, la hacía enfrentarse a una marea de sentimientos contradictorios. Por un lado, est