Al día siguiente, Marella despertó sintiendo cómo un temblor le recorría el cuerpo. Era una mezcla de ansiedad, tristeza, y algo que no quería reconocer como miedo. Se dio un baño largo con agua caliente, intentando calmar sus nervios. Al salir, secó su cabello y comenzó a vestirse lentamente, como si cada movimiento pudiera ayudarla a armarse de valor. Pronto tendría que estar en casa de Dylan, donde juntos irían a la boda.
Al bajar con su maleta lista, encontró a su padre, Agustín, en la cocin