Mora, al ver a Bernardo tan frágil y vulnerable ante ella, sintió como si una marea de sentimientos la invadiera.
La rabia, el resentimiento, y la pena que había guardado durante tanto tiempo, se entremezclaban con algo más profundo.
La pena por la caída de un hombre que alguna vez fue su amigo, el mismo que le había causado tanto dolor, pero que ahora yacía ante ella quebrado, arrepentido.
No podía hablar. Su garganta parecía cerrada por el nudo de emociones que se agolpaban en su pecho.
—Yo… B