Cuando Dylan y Marella regresaron a casa, sintieron que el peso de todo lo vivido aún pendía sobre ellos.
Recordaron que su luna de miel había sido un completo fracaso, plagada de tensiones, conflictos. Decidieron, sin necesidad de muchas palabras, que necesitaban un respiro.
Alejarse de todo aquello que los había mantenido al borde del abismo.
—Nos hace falta empezar de nuevo, lejos de todo esto —dijo Dylan una noche, mientras acariciaba las manos de Marella.
Ella asintió, refugiándose en su ab