Dylan apenas podía contener su desdén cuando vio entrar a Máximo en la habitación.
—¿Qué haces aquí, Máximo? —le espetó con voz firme y fría, sin una pizca de familiaridad.
Máximo se detuvo, mirando a su hijo como si sus palabras fueran un golpe inesperado. Ya no le llamaba "papá". Aun con dolor en los ojos, trató de mantener la calma.
—Me enteré de que Miranda enfermó y vine a ver cómo estaba. Quería ayudar.
—Ni ella ni yo necesitamos nada de ti. Vete. —Dylan dio un paso adelante, cerrándole cu