Marella salió del hospital a toda prisa, dejando a la señora Bauer sin una despedida. Su mente estaba abrumada por el miedo; solo podía pensar en su padre. Con el corazón latiendo desbocado, tomó un taxi y le pidió al conductor que la llevara al lugar que más le inquietaba.
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Dylan Aragón llegó corriendo al hospital, desesperado por ver a su madre. Ella era todo lo que tenía en el mundo, y la idea de perderla lo estaba volviendo loco. Al encontrar al doctor, su corazón se detuvo por un momento