Dylan y Franco conversaban mientras caminaban por los pasillos del hotel, intentando digerir todo lo ocurrido. La tensión en el aire era palpable, como si un huracán acabara de arrasar con la tranquilidad de sus vidas.
—¿Qué crees que haya pasado para que Glinda llegara y armara semejante escándalo? —preguntó Franco con el ceño fruncido.
Dylan suspiró, frustrado.
—No tengo idea, pero lo que sea que quieran ya no me importa.
Sin embargo, antes de llegar a su habitación, un grito desesperado les c