Al día siguiente, Mora fue dada de alta. La alegría en su rostro era innegable, pero sus ojos reflejaban el agotamiento de los últimos días.
Darrel, siempre atento a cada detalle, no escatimó en esfuerzos y adquirió dos incubadoras de última generación para que sus pequeñas pudieran estar en casa bajo los cuidados recomendados por el pediatra.
Aunque las niñas aún necesitaban permanecer en incubadoras por al menos dos semanas, estar juntas en el hogar era un consuelo invaluable para ambos.
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