Los meses avanzaron con una mezcla de nervios y expectación en el hogar de Alma y Salvador.
Florecita, llena de entusiasmo infantil, se encargaba de acompañar a Alma en los preparativos para la llegada del bebé.
Esa tarde, madre e hija estaban en el cuarto del pequeño, rodeadas de juguetes nuevos y decoraciones tiernas que llenaban el espacio de calidez.
—Cuidaré mucho a mi hermanito, mamita, no te preocupes por nada —aseguró Florecita mientras colocaba un peluche en la cuna.
Alma sonrió con ter