Dominic abrió los ojos con dificultad. Todo le daba vueltas. El sonido metálico del auto destruido retumbaba en sus oídos mientras un dolor insoportable atravesaba su pecho y sus piernas. Por un momento no entendió qué había pasado. Solo podía oler gasolina, humo y sangre.
Entonces giró el rostro.
Su madre estaba a su lado.
Tenía el rostro cubierto de sangre y respiraba con dificultad. Una herida profunda atravesaba su frente y uno de sus brazos parecía roto. Dominic sintió que el corazón se le