Valentino giró lentamente la cabeza hacia Lara, y en su mirada ya no había sorpresa… sino una rabia contenida, peligrosa, como una tormenta a punto de estallar.
—¿Qué significa esto? —preguntó con voz dura, baja, pero cargada de una amenaza silenciosa.
Lara no respondió de inmediato.
Lo observó con detenimiento, con una calma que resultaba inquietante. Sus labios se curvaron en una sonrisa suave, casi dulce… pero sus ojos brillaban con algo más oscuro.
Como si estuviera disfrutando cada segundo