Cuando Lilith abrió los ojos, la luz le resultó extrañamente suave, como si el mundo hubiera bajado el volumen para permitirle regresar lentamente a la conciencia. Parpadeó varias veces, intentando enfocar la realidad que la rodeaba, hasta que finalmente lo vio.
Él estaba ahí.
Su mente todavía estaba confusa, atrapada entre el golpe, el miedo y los últimos recuerdos antes de perder el conocimiento. Intentó incorporarse de inmediato, pero una mano firme la detuvo con suavidad.
—¿Dominic…? —susurr