Al día siguiente, el aire del hospital le pareció a Lilith más frío de lo habitual, como si el edificio entero hubiera adoptado un silencio expectante.
Entró con paso firme, aunque por dentro cargaba una tensión que no terminaba de desaparecer. En sus manos llevaba las muestras cuidadosamente selladas. No había dormido bien, pero eso ya era costumbre cuando la incertidumbre la empujaba a tomar decisiones importantes.
Se acercó al mostrador del laboratorio sin dudar.
—Quiero que realicen un análi