Alessia caminó hacia la barra con paso firme, aunque por dentro su corazón latía con una fuerza descontrolada.
El uniforme del restaurante no lograba ocultar del todo su nerviosismo; sus manos temblaban ligeramente mientras intentaba mantener la compostura frente a los clientes.
Había decidido aceptar ese trabajo temporal como mesera VIP sin imaginar que esa noche terminaría siendo tan complicada, y se encontraría con ese hombre, su peor enemigo, el monstruo que ella crecía.
En una de las mesas