—Así que esta es tu respuesta, eh, esposa mía. Por un momento tuve esperanza.
Easen palpó la cama a su lado, encontrándose fría al tacto. Fría y sola.
—¡Ojos de perra! ¿Estás adentro? ¿Estás vestido? Voy a pasar.
Ni siquiera respondió, ya que vestido o no, respuesta o no, Dyson entraría de todas maneras. Se levantó lentamente de la cama y mientras se ponía los zapatos, Dyson metió medio cuerpo a la habitación. Se veía ridículo con un trillizo en brazos mientras sujetaba la mamadera en su pequeñ