Las malditas fotos jamás terminan, las sesiones tampoco. Que flojera impresionante.
Easen aprovecha que está sentado con los ojos cerrados, disfrutando extrañamente la sensación de la brocha de maquillaje al ser pasada por su rostro para recapitular. El hombre encargado, el que lo está maquillando para la siguiente sesión tiene una increíble destreza y una mano muy delicada. Nunca tuvo a ninguna persona tan cerca de su rostro y menos para que le esté aplicando algún tipo de maquillaje para que