El CEO se tambaleó. Hace meses que no dormía correctamente. Ya veía todo borroso a veces y su cuerpo no respondía como antes.
Dyson quiso sujetarlo pero Easen le gruñó. Subió ambas manos en señal de paz.
—¿Podrías quedarte una hora para cuidar la casa? Se supone que me tienen que enviar un paquete pero no quiero que se quede en la puerta. No puedo más, necesito cerrar los ojos y tomar la siesta por un minuto.
A paso lento fue hasta el sofá de la sala, se acostó y colocó el antebrazo cubriendo s