13.
Después del emotivo encuentro, tomé asiento frente a la figura paterna que ahora tenia frente a mí, mirándome atento, estudiando cada movimiento, me sonreía con tanta sinceridad que de alguna manera lograba llenar ese vacío que por tanto tiempo sentí en mi pecho. Me encontraba en una especie de trance, una ensoñación tan mágica y placentera que no quisiera salir jamás. Me acomode en mi asiento luego de que por estar divagando casi hiciera caer las copas de cristal, Damián era muy dulce y atento