18.
El sol resplandecía como nunca, brillando tanto hasta encandilar a cualquiera que se atreviese a mirarlo por mucho tiempo, los rayos que habían entrado por mi ventana, me hicieron despertar sin siquiera escuchar mi alarma. Tome una ducha y me vestí con lo primero que encontré, mis emociones seguían a flor de piel, había sido mucho para un día, visite a Hannah, me enteré de las verdaderas intenciones de “mi familia”, la muerte de Abby, la visita al cementerio, el ingreso de Mia al hospital, era m