17.
La brisa azotaba mi rostro con furia; y no era para menos, iba a 200k/h, no quería frenar, esquivaba a la perfección cualquier auto u obstáculo, mi mente estaba nublada, mi corazón consternado y mi consciencia me reprochaba el no haber salvado a Abby, pude haberla llevado a casa, estaba segura que si mi orgullo no me hubiese cegado tanto, ella estaría aquí, viva y ayudándome a buscar respuestas, otra amiga que perdía y por mi culpa, otra vez. ¿Acaso era tan horrible persona? ¿En qué me había co