Pasa una semana y Óscar sigue luchando para volver a ponerse de pie. Cada día hacía el doble esfuerzo, estaba feliz de ver los resultados, ya que podía mover sus piernas, esto lo llenaba de emoción. Ese domingo despertó temprano y en cuanto vio a April le pidió que lo ayudará con algunos masajes.
—Es domingo y lo mejor es que trates de descansar. Mañana te toca hidromasajes y debes estar relajado.
—Es lo que deseo, que me ayudes a relajarme.
—¿Con los masajes?
—Sí. Quiero que me ayude a estimul