El oxígeno abandonó mis pulmones. Sentí que el mundo se abría debajo de mí, como si todas mis esperanzas fueran arrastradas debajo de la tierra.
Esto no podía estar ocurriéndome. No cuando estaba tan cerca de ser libre. Mis sueños no podían terminar aquí.
Justo cuando su cuello se movió en mi dirección, mis pies por fin reaccionaron. Eran milisegundos. Eso era todo lo que tenía.
Apenas pude dar unos pasos antes de arrojarme al suelo, escondiéndome detrás de un cubo de basura metálico.
El co