••Narra Vinicius••
Esta mujer… La misma mujer con la que compartí cama sin ser nada, a la cual no toqué de forma indebida y tuve que resistirme a la tentación que me provocaba su cuerpo, a la forma en que se acurrucada contra mi costado mientras dormía… Le pertenecía a otro hombre.
Era la mujer de otro hombre.
Esos ojos violetas que me miraban como un ciervo asustado, grandes y brillantes, estaban temerosos.
Fue como un puñal directo en el pecho, desangrándome.
—Llevo tres años de matrimonio