El sonido de nuestras carnes golpeando era tan obsceno, intenso y excitante. No sabía cuánto tiempo llevábamos así, había perdido la noción del tiempo y a este ritmo, la cabeza también.
Estabas apoyada sobre mis rodillas y manos, con su puño cerrado alrededor de mi cabello, impidiendo que me desplomara en el suelo mientras me penetrara desde atrás.
Toda la ropa terminó en el suelo y a este paso, algo me decía que yo terminaría ahí también, agitada.
—¿Me estoy excediendo? —susurró contra m