Mi cuerpo se sentía como si alguien hubiera atado piedras en mis extremidades para después lanzarme al mar. La garganta me dolía y los ojos me pesaban, pero aún así, los abrí.
Estaba en mi habitación y por la ventana se filtraba la luna. ¿Cuánto había dormido?
A mi mente vino los golpes, el llanto, la falta de aire, Alexander…
¿Fue una pesadilla? ¿Nada fue real?
Pero esos pensamientos se esfumaron cuando me intenté mover y vi el gotero que estaba junto a la cama, el tubo conectado a mi mano