Capítulo 86: Número desconocido.
Alexander fue a la sala a trabajar un rato y yo me quedé en la habitación, esperando conseguir una respuesta de mi supervisor o del escritor. Alguna señal de vida que me indicara si les gustó o no la portada. Era mi primer proyecto como ilustradora contratada y me sentía verdaderamente nerviosa.
Raramente, mi estómago no se sentía contraído como era normal en mí cuando estaba nerviosa. Es más, me sentía relajada y la sonrisa no abandonaba mis labios. Yo sabía la razón, pero me daba vergüenza