Entré en la mansión sin permitir que me anunciarán. Mandé a la sirvienta que me recibió a la dirección contraria, para asegurarme que no me presente ante el hombre insensible que se refugiaba en su mansión embrujada en lugar de ir a ver a su esposa al hospital.
Por supuesto, los noticieros hablarían de esto y daría más firmeza a su culpabilidad. Ya lo tenían entre cejas por su actitud en el hospital el día en que me dispararon. Pero no sé atrevían a juzgarlo en voz alta porque seguía siendo u