Logré pasar por la parte que ya estaba quebrada, pero eso no evitó que rodará sobre la tierra, raspándome la piel. Pero ni el dolor por el impacto me detuvo. Me puse de pie de inmediato, guiándome por la adrenalina que me consumía.
Las únicas palabras que pasaban por mi mente era que tenía que escapar.
No podía permitir que me volvieran a encerrar.
Esta vez no me atraparía. No podía repetir la misma historia del muelle.
Pasé entre varios almacenes evidentemente abandonados. Por más que