Resoplé.
No me servía de nada regañarlo por algo de lo que ni siquiera se acordaba. En su lugar, preferí escoger el camino más sencillo: aclarar mi verdadera relación con Kiara.
—Estuve casado tres años con Kiara, pero jamás tuvimos intimidad, ni siquiera éramos cercanos —Me costaron decir esas palabras, pero tenía que admitirlo—. Ese rumor que corre por la alta sociedad respecto a que entregó su cuerpo a un pobre diablo para escapar del país y no casarse conmigo, es mentira. La noticia de qu