Los que no entendían nada… eran ellos.
En ese instante sentí una mirada clavada en mí, llena de odio y celos.
Ni siquiera tuve que voltear para saber que era de Wyatt.
Justo en ese momento, Michael levantó la copa y sonrió:
—Últimamente se vienen cosas muy buenas para nuestra familia Martino.
—Esta cena es, más que nada, para hablar de la boda de los próximos esposos…
Pero Wyatt lo interrumpió de una vez:
—Papá, no te preocupes por eso. Sobre el papel de matrimonio… ya lo tramitamos.
—¿Cierto, E