Lo miré sin poder creerlo.
He vivido dos vidas… y ni así llegué a conocer de verdad a Wyatt.
Cada vez que pensaba que ya había visto lo peor de él, se las arreglaba para superarse, dejándome con la cabeza hecha un lío.
Me solté de él y lo empujé con fuerza.
—¡El que tiene que dejar de armar escándalos eres tú! ¡Yo soy tu futura tía política, así que ten un poco de respeto!
Wyatt, al ver que no me echaba para atrás, intentó agarrarme la cara para besarme a la fuerza.
—¡No voy a dejar que te cases