Mundo ficciónIniciar sesiónVolví a nacer. Durante la cena familiar, mi madre sacó unas fotos de varios hombres y me preguntó con cuál quería casarme. Y, esta vez, no elegí a Wyatt Martino, sino que saqué una foto de mi bolso y se la entregué. En la foto estaba Joshua Martino, el joven tío de Wyatt, y quien realmente tiene peso en la familia Martino. Mi madre se quedó perpleja. Después de todo, yo había perseguido a Wyatt durante muchos años. Sin embargo, lo que ella no sabía era que, en mi vida anterior, después de casarme con Wyatt, él casi nunca volvía a casa. En un principio, yo creía que era por trabajo, y, cada vez que me preguntaban, siempre me echaba la culpa de lo que él hacía. Hasta que, en nuestro vigésimo aniversario de bodas, rompí por accidente una caja que él había mantenido bajo llave durante años. Fue entonces cuando descubrí que la persona a la que él había amado desde el principio… era mi hermana. Él no volvía a casa porque no quería verme. Por lo que, el día de la boda, cuando le entregué el anillo a Joshua... ¡Wyatt se enloqueció!
Leer másMi sueño de toda la vida al fin se hizo realidad.Envuelta en el vestido de novia que hice con mis propias manos, me casé con la persona que más amaba.Cuando los dos estábamos haciendo nuestra promesa de ser fieles el uno al otro, Wyatt salió corriendo de repente.—¡Me niego!Michael fue el primero en reaccionar y rápidamente le dijo a los guardas que lo detuvieran.—¡Sáquenlo a patadas! ¡No hagas el ridículo aquí!—¡Wyatt, si sigues con esta bobada, dejas de ser un Martino!Antes, tan pronto como Michael decía esas palabras, Wyatt se calló al instante.Pero esta vez, con la cara roja, explotó.—¡Si tengo que irme, me largo! ¡Pero el esposo de Elena solo puedo ser yo!—¡Elena, escúchame! De seguro en la otra vida nosotros fuimos marido y mujer.—Nos cuidamos durante décadas. ¡Fuimos una familia feliz!Si hubiera sido mi yo anterior, habría creído sus palabras y me habría casado con él.Pero regresé en el tiempo.Sabía mejor que él lo que viví durante esos años con él.No entendía por
Callista de la nada llegó con un cuchillo en sus manos y me apuntó con furia mientras gritaba:—¡Elena! ¿¡Por qué tenías que arruinarme la vida!?—Wyatt ya me había prometido casarse conmigo, ¡yo iba a ser su esposa! ¡Y todo es tu culpa perra!—¿No te bastó con destruirme una vez? ¿También quieres destruirme en esta vida? ¡Muérete desgraciada!Gritando como loca, corrió hacia mí con el cuchillo. En ese momento me quedé paralizada del miedo.Pero justo en ese instante, una silueta se interpuso entre las dos, con una voz serena que me reconfortó:—No te preocupes, ya estoy aquí.Con un chillido desesperado de Callista, vi cómo la cara de Wyatt se puso blanca como un papel.Ella, presa del pánico, dejó caer el cuchillo.La camisa blanca de Wyatt se tiñó de un rojo potente. Por suerte, la herida no era grave: solo un corte superficial.Se giró hacia ella con una expresión oscura y una mirada llena de desprecio.—¡Callista, eres una maldita zorra! ¡No sé en qué carajos estaba pensando cuand
Lo miré sin poder creerlo.He vivido dos vidas… y ni así llegué a conocer de verdad a Wyatt.Cada vez que pensaba que ya había visto lo peor de él, se las arreglaba para superarse, dejándome con la cabeza hecha un lío.Me solté de él y lo empujé con fuerza.—¡El que tiene que dejar de armar escándalos eres tú! ¡Yo soy tu futura tía política, así que ten un poco de respeto!Wyatt, al ver que no me echaba para atrás, intentó agarrarme la cara para besarme a la fuerza.—¡No voy a dejar que te cases con él! ¡Tú eres mía!Justo cuando cerré los ojos para resistirme, sentí unos cálidos brazos envolviéndome.Joshua me tapó con su chaqueta y, sin pensarlo dos veces, le metió un puñetazo que le reventó la nariz a Wyatt.—¡Wyatt! ¿Quieres que te parta la cara a golpes o qué?Wyatt empezó a sangrar, se le manchó toda la cara, dejándola asquerosa.Se limpió con el dorso de la mano… y se rió como si nada.—No pensé que tú, siendo tan inteligente, terminarías enamorándote de una mujer que ya pasó po
Los que no entendían nada… eran ellos.En ese instante sentí una mirada clavada en mí, llena de odio y celos.Ni siquiera tuve que voltear para saber que era de Wyatt.Justo en ese momento, Michael levantó la copa y sonrió:—Últimamente se vienen cosas muy buenas para nuestra familia Martino.—Esta cena es, más que nada, para hablar de la boda de los próximos esposos…Pero Wyatt lo interrumpió de una vez:—Papá, no te preocupes por eso. Sobre el papel de matrimonio… ya lo tramitamos.—¿Cierto, Elena?Me miró esperando que le ayudara en su mentira.Tomé un trago de café sin contestar, mientras sus palabras daban vueltas en mi cabeza.¿Él y Callista… ya se casaron tan rápido?Al ver que no lo apoyé, su cara se tensó más y sus ojos miraban a todos lados.Mi celular vibró otra vez. Eran mensajes de Wyatt uno tras otro:—¿Te comieron la lengua los ratones, Elena? ¡Di algo, Dios mío!—¿Ahora te haces la mosquita muerta? ¡Deja de portarte como una niñita malcriada!Apreté los labios, ya harta
Último capítulo