Al día siguiente.
Aline con ayuda de Ernesto se preparaba para salir del hospital, se sostenía del hombro de su novio, al estar ayudándole a colocarse un pantalón de pierna ancha y con elástico en la cintura. Aline emitió un profundo suspiro, su mente estaba en otra parte.
Ernesto la observó elevando su mirada, desde donde se encontraba inclinado, frunció el ceño con extrañeza.
—¿Todo bien? —preguntó, pero no obtuvo respuesta inmediata.
Minutos después, la joven se animó a expresar lo que le s