Una hora después.
Sandra conducía por las curvas de las sierra, no podía evitar sentirse aterrada pensando que en cualquier momento la podrían detener, justo en ese instante recibió una llamada de Melanie.
—Necesito que hablemos —la abogada refirió con voz seca.
—Te prometo que en cuanto llegue a la ciudad, me reportaré contigo —Sandra explicó.
—No puedo esperar tanto —indicó.
Sandra estacionó su auto en un paradero turístico y descendió para continuar con la llamada de la abogada.
—¿Qué o