Chihuahua, Chihuahua.
Ernesto abrió la puerta de la suite que rentó, ingresó con el equipaje de su familia, mientras Arnulfo sostenía a la pequeña, quien dormía profundamente. Farah se dirigió a la sala y colocó un par de cobijas para ponerlas, para recostar a Lis.
En seguida los tres tomaron asiento.
—Le cansó el viaje a Lis —comentó quedando junto a ella—, me siento tranquila sabiendo que se encuentra con nosotros y no con esa mujer —refirió.
—También yo —Ernesto mencionó—. Daniel ha hecho un