Dos semanas después.
Ernesto se encontraba saliendo de los juzgados en compañía de Daniel, sonreía satisfecho, ya que se habían presentado las pruebas suficientes sobre el maltrato que la niña recibía, por lo que no se le permitiría ver a la pequeña a Sandra, además, ya que dentro de la demanda se había solicitado protección para la menor, ya que consideraban a su madre como una mujer agresiva.
Caminaban hacia el auto cuando fueron alcanzados.
—Ganaste una batalla —la abogada expresó—, pero n