Aranza despertó cerca de las 10:00 am, su mirada se llenó de cierta luz, luego de recordar lo que había sucedido entre ella y Ernesto, giró su rostro y abrió sus ojos de par en par al no ver a su pequeña acostada con ella.
De inmediato se puso de pie, sujetó su larga cabellera y salió del lugar, asustada.
—¡Aby! —exclamó caminando a prisa hacia la sala, entonces, observó a Ernesto en el comedor, dándole su desayunó.
Ernesto al verla llegar, esbozó una cálida sonrisa, que iluminó su aceitunada