Lunes
Ernesto ingresó a la planta automotriz, de la ciudad de Chihuahua, de inmediato se acercó al director de aquella empresa, para tratar los asuntos por los que había ido.
—¿Qué te ocurrió? —cuestionó el hombre al ver su brazo enyesado.
—Tuve un accidente —Ernesto respondió—. Nada importante —indicó.
—Con razón no lo habíamos podido contactar —la gerente se acercó al escucharlo.
Ernesto se aclaró la garganta.
—Perdí mi móvil —indicó—, tuve que estar en reposo un tiempo —informó.
—No se preoc