Horas más tarde.
Arnulfo se dirigió hacia la salida del pueblo, e ingresó precisamente a la casa que había rentado el mismo Ezequiel, en donde supuestamente vivió Mara con José, el lugar era perfecto para que nadie los molestara, ya que no había viviendas colindantes, y estaban rodeados por los inmensos pinos.
Justo cuando entró escuchó un par de quejidos, por lo que enseguida se encaminó hacia el patio.
—¿Qué sucede? —el Fiscal cuestionó y ladeó los labios. —¿Acaso no tratan bien a nuestras vi