El desayuno llegó en menos de veinte minutos, Estella recuperó la calma al estar a solas en la sala de la suite, y mientras esperaba a que el mesero acomodase todo en la mesa del comedor, se reprendió a sí misma por su reacción.
«No es la primera vez que lo ves desnudo, ¿qué hay de especial? ¡Además! Ya sabes lo que tiene, conoces bien su herramienta, no es como que seas una chiquilla virginal y hormonal… aunque… mmm… supongo que tras casi seis meses de nada de nada, es normal sentirse un poco